28 de agosto de 2011

Café y Libertad: El Estado contraataca, a sí mismo


EDITORIAL

Bien dice una frase popular: “El Gobierno: Si cree que los problemas que causamos son malos, solo espere hasta que vea nuestras soluciones.” Y parece que ese fragmento es aplicable, una y otra vez, a las acciones de todos los gobiernos a nivel mundial. Lo anterior viene al caso debido a una nueva ocurrencia de la Administración Chinchilla.

En AMAGI hemos denunciado en repetidas ocasiones el saqueo sistemático que hace el Estado al sector privado, ya prácticamente que no es ninguna novedad. Lo que sí sorprende es que ahora, quizá por ignorancia, quizá para cambiar un poco la rutina, el Estado tiene planeado saquear directamente sus propias instituciones. Cabe decir que ya ha sucedido que el Gobierno Central tome dinero de la poca productividad restante de otros entes públicos, pero cuando lo ha hecho, ha sido en modalidad de préstamos o situaciones extraordinarias. Sin embargo, esta vez lo harán por el medio de los odiosos impuestos y curiosamente, a una de las pocas actividades productivas y útiles del sector público.

Una nota que publica el Semanario Universidad advierte de un impuesto que planea cobrar el desesperado e irresponsable Gobierno Central a las utilidades por concepto de investigaciones en universidades públicas. Muchos de nuestros lectores se preguntarán de todas maneras en qué les afecta, a continuación se los explico. Al cobrar el impuesto se desincentivarían las investigaciones que se realizan allí, ignorando el hecho de que quizá usted se pueda haber visto beneficiado por alguna de ellas, eso va a causar que las universidades pierdan una de sus mayores formas de financiamiento independiente.

¿Recuerda usted las protestas por el presupuesto universitario? Pues, se podrían repetir, y mucho peor. Al verse reducido ese financiamiento independiente, muchos van a solicitar más financiamiento dependiente. A largo plazo el Estado saldría perdiendo, el dinero que pueda recolectar por el impuesto, lo gastaría de nuevo –con más impuestos incluidos en la ecuación– de nuevo en las universidades.

Esta vez, esas casas de estudio llevan mucha razón en manifestar su oposición. Y ojala sirva como lección, ya que si no les gusta que les cobren impuestos a ellos, no deberían andar pidiendo que se cobren impuestos a los demás. 


Y lo anterior en especial, claro, a quienes nunca estudiaron en ellas.

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